La igualdad entre los seres humanos es el pilar de la democracia. Sin igualdad la convivencia cívica se hundiría como un castillo de naipes. Seria absurdo pensar que en la actualidad este “pilar de la sociedad” se utiliza. Si ponemos el punto de mira en el entorno de las victimas del terrorismo, es quizás donde mas se manifiesta la carencia de esa “igualdad”.

Está absolutamente claro que las victimas del mal que aqueja a nuestra sociedad, hemos recibido el mismo dolor, la misma muerte, las mismas heridas, el mismo desamparo.

Personas que han protagonizado un personalismo exacerbado, un sentirse el ombligo del mundo, han dado pie – sobre todo por intereses políticos- a lanzar unas victimas contra otras. Haciendo de ello su modus vivendi arrastrando masas que desde su buen corazón se han dejado llevar por falsos profetas.

Las instituciones que se crearon para apoyar a las victimas del terrorismo, no se han dedicado a ser ecuánimes con todas las victimas. Nada de eso, en el conocimiento claro y contundente de los apoyos que una u otra asociación pudiera tener.

Las victimas del terrorismo, todas, necesitan de los mismos cuidados y atenciones. Todas necesitan de un departamento psicológico que las asesore. Todas necesitan un departamento de asesoramiento jurídico para saltar las “piedrecillas” que nos ponen en el camino. Todas las victimas necesitan un lugar donde centralizar esas ayudas, ese apoyo, ese cariño, ese escuchar sus penurias.

En la unión de las victimas del terrorismo está la clave del éxito independientemente de la asociación a la que se pertenezca. No debemos nada a nadie porque todo lo hemos dado. Son la clase política y las instituciones las que tienen que devolvernos los sacrificios dados.

El ataque o la vejación de una sola victima debe de ser para nosotros un “Fuente Ovejuna” y contestar todos a una. Ya no valen los protagonismos o “el glamour”, como dice mi amigo Joaquín. Ahora es el momento de unirnos todos y ser hermanos en el dolor y porque no en la esperanza. No cerremos nuestros brazos a los que han sufrido como nosotros, si ellos nos tienden los suyos.

Es imprescindible llegar a ese convencimiento, obligar a que la igualdad impere entre las victimas del terrorismo y hermanarnos en nuestro dolor y esperanza. Porque de otra manera triunfaran los “ombligos”, los personalismos y los del “glamour” que darán pie a que se mezclen churras con merinas, es decir la política con las victimas, cosa nefasta para nosotros.

Tengamos cordura y seamos sensatos. Amémonos entre nosotros porque esta claro que nadie entiende a una victima mejor que otra, pero esa otra ¡que lo sea, no que lo diga!.

Noto a mi alrededor unos perfumes de comprensión que deben de airearse a los cuatro vientos para que se multiplique y germine la concordia y la fe en un futuro que ahora siento prometedor.

A nuestros verdugos cada vez les va peor, están ilegalizados sus brazos políticos, nuestros compañeros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, cada dia trabajan mejor. En las prisiones los funcionarios ya no andan con el miedo pegado al cuerpo como antaño. Las condenas cada vez son mas largas y cumplen mas años. Los jueces cada dia aplican mejor la justicia y nosotros llegaremos a un entendimiento entre todos, esperemos que las instituciones se den cuenta de ello y sigan nuestro ejemplo.

POR ELLO, COMO EN FUENTE OVEJUNA, TODOS A UNA.

Chema Morales

Presidente de AMUVITE

(Asociación de Victimas del Terrorismo en la Región de Murcia)